Políticas públicas de gestión de excedentes alimentarios: ejemplos internacionales a seguir

Políticas públicas de gestión de excedentes alimentarios: ejemplos internacionales a seguir

La problemática de los excedentes alimentarios es uno de los mayores desafíos de nuestra sociedad actual. En un mundo en el que más de 800 millones de personas pasan hambre, el desperdicio de alimentos es una contradicción flagrante que no podemos permitirnos. Las políticas públicas de gestión de excedentes alimentarios son una herramienta clave para abordar esta problemática y garantizar que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan. En este artículo vamos a analizar algunos ejemplos internacionales de políticas públicas de gestión de excedentes alimentarios que pueden ser útiles para inspirar la acción en otros lugares del mundo.

Estados Unidos: donaciones fiscales para incentivar la donación de alimentos

En Estados Unidos, la Ley de Donaciones de Alimentos de 1976 estableció un mecanismo para incentivar la donación de alimentos a organizaciones benéficas por parte de empresas y otros productores de alimentos. Gracias a esta ley, las donaciones de alimentos están exentas de impuestos, lo que significa que las empresas pueden deducir el valor de los alimentos donados de sus impuestos. Además, las empresas que donan alimentos tienen protección legal en caso de que alguien se enferme después de consumir esos alimentos, lo que reduce el riesgo para las empresas.

Esta política ha tenido un efecto positivo en el aumento de las donaciones de alimentos. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el número de organizaciones benéficas que reciben alimentos ha aumentado de 13.000 a 61.000 desde 1980. Además, el número de libras de alimentos donados ha aumentado de 200 millones en 1980 a más de 2.600 millones en 2018.

Francia: Ley de lucha contra el desperdicio de alimentos

En 2016, Francia se convirtió en el primer país del mundo en promulgar una ley de lucha contra el desperdicio de alimentos. Esta ley establece medidas para reducir el desperdicio de alimentos, incluyendo la obligación para los supermercados de más de 400 metros cuadrados de donar los alimentos no vendidos a organizaciones benéficas o a granjas para su uso como alimento para animales. Además, la ley establece una campaña de concienciación pública sobre la importancia de reducir el desperdicio de alimentos.

Desde la entrada en vigor de la ley, los supermercados franceses han donado más de 100.000 toneladas de alimentos no vendidos. Además, algunas ciudades francesas han implementado políticas adicionales para reducir el desperdicio de alimentos, como la eliminación de barreras fiscales para los productores de alimentos que donan sus excedentes o la creación de una red de redes de huertos urbanos.

Italia: política nacional de donaciones de alimentos

En Italia, la política nacional de donaciones de alimentos ha estado en vigor desde 2004 y ha sido renovada varias veces desde entonces. Esta política establece incentivos fiscales para las empresas que donan alimentos, como la posibilidad de deducir la totalidad de la donación de sus impuestos. Además, la política establece la obligación para las empresas de donar los alimentos no vendidos que todavía son aptos para el consumo humano a organizaciones benéficas.

Gracias a esta política, Italia ha logrado reducir significativamente el desperdicio de alimentos en los últimos años. Según un informe de 2018 del Ministerio de Agricultura italiano, la cantidad de alimentos no vendidos que terminan en la basura se ha reducido en un 15% desde 2015, lo que representa una reducción de alrededor de 1 millón de toneladas de alimentos desperdiciados.

Conclusiones

Los ejemplos internacionales que hemos descrito aquí muestran que las políticas públicas de gestión de excedentes alimentarios pueden ser efectivas para abordar la problemática del desperdicio de alimentos. Inspirados por estos ejemplos, muchos otros países, regiones y ciudades han implementado políticas similares para reducir el desperdicio de alimentos y hacer que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan.

En última instancia, lo que necesitamos es un esfuerzo coordinado a nivel internacional para abordar la problemática del desperdicio de alimentos. Esto requerirá la cooperación de gobiernos, empresas, organizaciones benéficas y ciudadanos en todo el mundo. Pero con políticas públicas efectivas como las descritas aquí, estamos un paso más cerca de lograr un mundo en el que los excedentes alimentarios sean cosa del pasado.